domingo, 17 de abril de 2011

No ensucies el agua - Libro 7 - Investigaciones a La Verdad - Tomo I - Pag. 130-131


En Sueño Profético yo decía:

Señor, ¿por qué me da tanta alegría que me llamen para que les hable de Ti?

Dijeron:

Porque al escuchar, pueden oír; y al oír, hablar; y al hablar, otros pueden oír; y estos otros, no callar. Esto es la Voluntad del Padre. Él manda al Hijo para que el hombre no sólo escuche: primero, escuche; y cuando escuche, oiga. Hay quien no escucha porque no quiere oír, que este oír es a Dios. Siempre que habla Dios, el hombre intenta callarlo.

Desperté, oí:

Si Lo amas, Lo oyes. Y si dices que Lo amas, tú no mandas que calle este Eco que de su Voz viene.

El que manda que calle Dios, ¿cómo va a creer en Dios?

Ya, aunque no Lo ame, si creyera en su Poder, miedo tendría a ponerle silencio.

Es normalísimo que, si tú no tienes sed y no quieres que beba otro, ensucies el agua.

Si tú no quieres saber de Dios, remedias algo dejando que otros sepan.

Como si no tienes sed, no ensucies el agua.

Da sólo tus cuentas y no quieras dar las de otros.


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