martes, 19 de julio de 2011

Antes de hacer caridad, ama - Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - Pag. 139-140-141


En Sueño Profético decían:

Para practicar la caridad, tienes que tener grande Amor a Dios. Si este Amor te falta, te faltará actuación, constancia y saber recibir cuando tú entregues.

―Habla tú, Juan de Dios, que tanto viste e hiciste.

—Yo me pongo a contar casos que a mí me ocurrieron con enfermos, con ancianos y también con niños huérfanos, que si yo no amo tanto: ni hago esto, ni hoy lo cuento. Esto de no recibir bien por bien sería lo de menos, una vez que tú lo buscas donde está el sufrimiento; sufrimiento que tú buscas sin tener tú sufrimiento. Pero si amas a Dios, en el Prójimo Lo ves y olvidas a aquél que te devolvió el mal cuando le hiciste un bien; y sigues tu caminar con enfermos, con ancianos, con niños que tristes están por falta de aquel sustento que el padre no puede ganar. Todo esto lo he pasado y lo volvería a pasar si viviera con materia, aunque fuera un centenar, y hoy ruego en esta Gloria para que Dios no deje de mandar en aquél que falta le haga y yo pueda consolar. Todo esto tú lo pides cuando amas de verdad, y no importa que te peguen cuando vayas a entregar el sustento o el salario, que Dios espera allí ya.

Desperté, oí:

Antes de hacer caridad, ama, para que esta caridad perdure y salga siembra.

Si la caridad que haces es del agrado de Dios, Dios te manda para que te encuentres con Él.

Si haces caridad pensando en Dios, no te duelen los golpes que a otro pueden doler.

Yo era Juan de Dios, por Dios, no por el hombre.


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