lunes, 18 de julio de 2011

Querer creer sin amar - Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - Pag.


En Sueño Profético decían:

Creer lo que hace Dios, hizo y hará, es fácil creerlo cuando estés convencido de quién es Dios, cuando tú te entregas en su Divinidad y en su Poder, cuando tu oíste lo que te dijeron de Dios y tu espíritu aceptó, cuando cumpliste sus Mandamientos, cuando el Prójimo te dio desvelo, cuando no pudiste hacer mal, cuando cambiaste el mal por el bien.

Dijo uno de sus Discípulos:

Cuando una mañana íbamos con el Maestro, se acercó uno y dijo:

–Maestro, ¿cómo se notará el que más te quiera, cuando Tú no estés delante?

–Yo ya lo sé. Vosotros lo veréis cuando el que diga que me ama, cumpla lo que mi Padre tiene mandado, que Yo hago y enseño.

–También aceptará mis prodigios el que crea que soy Dios Hijo, el que crea que el Mismo Dios se hizo Hombre. Esto, para el que no vea mi Carne, que sólo sienta mi Presencia, todo aceptará.

–El que no vea mi Carne, ni mi Presencia sienta, no puede creer nada que venga del Padre, que luego diré: “que vaya de esta Gloria”.


Desperté, oí:

¡Qué confianza daba el Maestro con estas Palabras!:

“Que luego diré: que vaya de esta Gloria”.

Entonces estaba en Espíritu y Materia. Luego estaría en Espíritu sólo –en Espíritu y Esencia Divina en una Gloria–, un Solo Dios y un sin fin de espíritus al servicio de Dios.

Para creer esto tienes que amar,
y el mismo Amor te obliga a que creas y veas;
y el mismo Amor te hará ver
lo que otro que no crea,
no puedas ni hablar con él.

Si cumples Los Mandamientos de Dios,
y Luz pides que te mande,
no dudes, Luz manda Dios.

Querer creer sin amar,
a todo lo que te digan,
tú la duda la pondrás.

Porque el hacerte creer,
te lo hace el Grande Amor
que tú ya sientes a Él.

Pide la Luz a este Dios,
que a nadie le negó Luz,
cuando la Luz la pidió.


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