viernes, 22 de julio de 2011

Trazados de Dios - Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I - Pag. 76-77-78


En Sueño Profético hablaban de los Trazados de Dios, de sus Caminos, de su Mando, de su Poder y de su Actuación como Dios. Hablaban y ponían comparaciones con nombres que no me dictan. Decían:

Es atrevido hacer juicio de Dios. Es atrevido si sabes que es Dios. Es más Amor confiar en Él. Es tener más certeza de que es Dios, confiarse y recibir pensando: “Dios así Lo manda, Bendito sea Dios, ya hará que yo también vea lo mejor. Si hoy no lo veo será para probar mi confianza en Él. Lo voy a amar más que Lo amo, y ya claro lo veré”. Si esto pensara el cristiano, vería a Cristo.

Dijo uno:

Dios hace las cosas para que siempre las entienda el hombre, pero tiene que estar lleno de Amor Divino. Con este “llenar” ves los Caminos claros; al verlos claros, los ves rectos; al verlos rectos, los ves seguros. Dios nunca puede hacer nada mal hecho ni que sirva de fracaso. Dios nunca puede tener miedo a la nada del hombre. Dios nunca puede hacer lo que el hombre mande. Dios concede cuando pides sabiendo que es Dios, entonces Amor responde.

Desperté, oí:

Para conocer a Dios cómo actúa, tienes tú que amarlo.

Y verás como todo lo hace bien.

El hombre tiene Amor a Dios pocas veces, cuando nada de Dios quiere.

Cuando todo lo material tiene, ¿para qué llamar a Dios?

Éstos son los hombres que no conocen los Caminos de este Dios.

Éstos son los que Lo juzgan: “Debería hacer esto Dios”.

“Si Dios quiere que yo crea, que me hable a mí Dios”.

El hombre no da un “¡Dios mío!”, tan sólo con grande Amor.

Que este “¡Dios mío!” supera la más grande tentación.

Y ves los Caminos claros, iluminados por Dios.

El Amor te lleva siempre a ver claro lo de Dios.


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