lunes, 25 de julio de 2011

El amor sin Dios, no puede ser amor bueno - Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 47-48


En Sueño Profético decían:

¿Quién puede vivir
sin amar a Dios primero?

¿Quién le llamará Amor al amor,
sin Amor tener a este Cielo?

¿Quién puede querer ahí,
diciendo: “Yo a Dios no quiero”?

Siempre que oía yo hablar del amor,
sin nombrar Amor del Cielo,
si callaba, la mirada
ya les estaba diciendo
que guardaran la palabra,
que era Palabra del Cielo;
que cuando amaran a Dios,
ya sería Amor Eterno,
porque lo que ahí se ama,
Aquí se sigue queriendo;
en cambio, el amor sin Dios,
no puede ser amor bueno.

Esto veían en mi mirada,
porque yo llevaba dentro
estas espinas de pinchos,
hasta que espinas y fuego
formaban la gran hoguera,
y siempre podía el fuego.

Ya me veían las llamas,
y el que quemarse quería,
más preguntas preguntaba,
y el fuego más se subía.

Tanto subían las llamas,
que más gente acudía,
pero no para apagar el fuego,
que en llamas vivas
llegaba la claridad
para todo el que quería.

Despierta, oí:

Decirle Amor al amor,
sin amar a Dios del Cielo,
es desmentir la Palabra,
que esa Palabra es del Cielo.

Yo no podía callar,
cuando ponían las Palabras
que son de esta Eternidad.

Yo no guardaba silencio
cuando el fuego salía fuera,
del fuego que había por dentro.

¡Ay fuego que vas prendiendo
todo lo que quiere llamas,
que baja de Aquí del Cielo!
Para el que quiere, se prende,
y “pa” el que quiere, se apaga.

¡Ay lumbre de Amor Divino!
¡Ay lumbre que el hombre ignora!
¡Ay lumbre que tu camino
no saben que lumbre es Gloria,
que quema, y siente frío
el que no cree en tu Gloria!

Yo quiero quemar a todos,
aunque hoy no estoy en Tierra,
pero dicto los Mensajes,
y soy la misma Teresa
que Aquí quiere Dios que hable.

TERESA DE ÁVILA


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