martes, 5 de julio de 2011

Tuvo que taparse el rostro - Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - Pag. 93-94-95


En Sueño Profético decían:

Hay quien busca a Dios por ver si existe, y busca y busca para decir: ¿Ves como Dios no vive?

Yendo un día los Discípulos con el Maestro, se acercó uno y le dijo:

–¿Tú eres judío? ¿Tú eres el que nació en Belén? ¿Tú eres el que dices que eres Dios?

Viendo el Maestro tantas preguntas, y dichas con tan poco Amor, se paró en el camino y pronunció estas Palabras:

–Para que veas que Soy el que esos nombres con duda has preguntado, te diré a lo que vienes y por quién vienes mandado. Vienes de aquel fariseo que vive al otro lado, y tú quisieras y él, no haberme a Mí encontrado, para ir allí diciendo: Ya vengo del otro lado, y Ese que dice es Dios, que le aten Pies y Manos, y le den muerte de cruz, y lo suban al Calvario. A esto has venido tú

Y así Le fue enumerando todo lo que había hecho de pensamiento y manos, y quedó como aturdido, y se ponía las manos por delante de su cara.

–¡Tú eres Dios! ¡Tú eres el Mesías! ¡Tú eres el que el Padre manda para librar del pecado a aquél que a Ti te maltrata!

Desperté, oí:

Él sabía que era Dios,
porque Dios es el que hablaba.

Nadie podía saber
cómo él le preguntaba,
y qué es lo que iba a hacer
cuando Él le contestara.

Todo se lo había dicho,
todo como lo pensaba.

Tuvo que taparse el rostro,
de vergüenza que le daba,
si seguía descubriendo
lo que él de Dios pensaba.

Si buscas dónde habla Dios,
ve ya sabiendo que habla.

Que Dios quiere que sepas,
que Vive, antes que preguntas hagas.


***