viernes, 1 de julio de 2011

De cara o de espaldas a Dios - Libro 7 - Investigaciones a la Verdad - Tomo I - Pag. 186-187-188


En Sueño Profético decían:

El no amar a Dios hace que de Dios no te acuerdes. Al no acordarte, no haces lo que a Él le agrada, y ya te retiras de su Palabra, y es vivir vida sin Dios.

Apareció mucha gente y uno dijo:

Todos éstos viven vida de materia y hacen lo que a Dios no le agrada. Unos, se acuerdan de Dios, y hasta Lo ofenden haciendo pecados de escándalo, para que vea el hombre que Dios en él no manda, que Dios está bien lejos.

Estos pecadores son los que van quitando que el hombre se acuerde de Dios. Estos pecadores están de espaldas a Dios; ya no se ocupan del momento de tener que dejar la materia, del momento que diga el hombre: “Yo no puedo hacer nada, le ha llegado su hora”.

Vi otra estampa, ésta de cara, y contentos.

Dijo el mismo:

Éstos viven contentos y van buscando la entrada en otro Mundo. Éstos hacen lo que a Dios le agrada. Se acuerdan de Dios porque a Dios aman. Éstos disfrutan porque sienten a Dios, porque piensan es Único Dueño y Único Mando. Si a Él le obedece el Sol cuando con sus fuertes rayos los campos deja en rastrojos, ¿quién soy yo si no obedezco y si no oigo su Mando? ¡Si el traje de mi materia se romperá por mucho que sea cuidado!

Desperté, oí:

Dos grupos le hacen ver,
que aún viven con materia.

Unos, de cara se ven,
los otros, de espaldas quedan.

Los que de cara se ven,
viven vida de obediencia.

Viven una vida firme,
a sabiendas que el que espera
es un Dios que siempre amó
sin clases ni diferencias.

Tan sólo pedía Amor,
tan sólo pedía obediencia.

Pedía y luego daba
lo que tú quisiste de Él,
que diste porque Lo amabas.

Éstos son los que ahí viven
con cabeza levantada.

Éstos son los que Dios dice:
“Yo mando y ellos aman”.

Éstos son siempre de Dios,
porque no andan de espaldas.


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