jueves, 15 de septiembre de 2011

Esta Lumbre se alimenta con el Amor del hombre - Libro 7 - Investigaciones a La Verdad - Tomo I - Pag. 40-41-42


En Sueño Profético decían:

Recibir el Mensaje y callarlo, es encender lumbre y no ocuparse más de echar leña. La Palabra de Dios es Lumbre Divina.

Y me hizo ver una lumbre que llegaba al Cielo. Decían:

Esta Lumbre la hace Dios con sus Palabras. De Aquí sale la Palabra que es la Lumbre Divina, y al llegar ahí, si no callas sus Palabras, va creciendo la llama hasta llegar Aquí.

Esta Lumbre se alimenta con el Amor del hombre, y se apaga con las ofensas del hombre; se apaga para el que Lo ofende; y se alimenta con el que Lo ama.

El que oye al que Dios habla en él, si calla, no alimenta la Lumbre; si habla es porque tiene Amor a Dios, y este Amor le hace que ponga la palabra para que otro tenga Amor y mantenga la Lumbre, y sus llamas lleguen Aquí.

La Palabra de Dios es Fuego Divino, que prende donde hay Amor.

El que esta Lumbre la llama no levante, es porque no hay Amor.

Desperté, oí:

Dios habla no para el que comunica.

El que comunica tiene Fuego, que su espíritu da al espíritu que este Fuego quiere tomar.

Dios enciende la Lumbre con su Palabra, y te deja que tú la alimentes.

El que oye al que Dios le habla, desvaloriza lo material.

Lo material tiene más valor para el que no conoce lo Divino.

El que conoce lo Divino, le es difícil encontrar fuera de Esto, cosa que tenga valor.

Si conoces lo Divino,
busca donde haya Fuego,
y ya este Fuego Divino
hará que sus grandes llamas
te alumbren por tu camino.


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