viernes, 2 de septiembre de 2011

Normal y sencillo - Libro 4 - Te Habla El Profeta - Tomo I - Pag. 43-44


En Sueño Profético hablaban de lo normal y lo sencillo que es todo lo de Dios.

Dijo uno:

Dios, lo primero que dio cuando vivió de Hombre fue ejemplo de sencillez.

Hablaba tan normal: “Yo soy Dios Hijo. He bajado para Salvar al pecador y para premiar al justo”. Le oías Palabras que tú algo sentías. Él seguía su Enseñanza con la Presencia de Hombre que Ama, que Sufre y Perdona; de Hombre que va pisando Tierra, y la Tierra no responde; de Hombre que nunca piensas: “Este Hombre es igual a todos los hombres”. Aunque querías pensarlo, tenía algo aquel Hombre…, pero no porque no fuera igual a todos los hombres.

Pues si Dios vivió viéndolo el hombre como un Hombre Normal a la vista de los hombres, ¿cómo Dios va a elegir algo que no sea normal?

El Elegido por Dios es de una vida normal, de una apariencia apacentadora, de un Amor al Prójimo sin descanso y sin valorar su tiempo, con una aceptación a todo lo Divino, aunque no sea comprendido entre el hombre.

Pero el que Dios utiliza tiene la perfección de hacer lo que Dios manda, y aceptar lo que Él dispone; que hizo y aceptó el Amor que en él vivía, que este Amor puede vivir en todos los hombres y ya queda Dios para elegir.

Desperté, oí:

¿Has pensado si esto lees,
el porqué del Elegido?

¿Has pensado que no es Dios
el que dice: “Tú, conmigo?

Si esto lo hiciera Dios,
no serían todos sus hijos.

No sería un sólo Padre
que da cobijo a sus hijos.

Sería un Dios que vive
tan sólo para Elegidos.

Y ya no sería este Dios
que busca al hombre perdido.

Dios elige lo normal,
por ser normal su camino.

Si a Dios lo vieron Normal,
normal será el Elegido.


***