domingo, 18 de septiembre de 2011

La mejor herencia - Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria Que Enseñen - Tomo I - Pag.


En Sueño Profético decían:

¡Si el hombre pensara lo que hizo Dios cuando vivió de Hombre, y lo que le hizo el hombre…!

Pensar esto te hace que cada vez que su Nombre sea nombrado, tengas que hacer una reverencia. Esta reverencia se debería copiar de generación en generación, y todos amarlo con fuerza de huracán y con Amor de fuego. Esto serviría de desagravio.

Dijo uno:

Pues razón de más tiene esto que yo aquí cuento: “Hacía siete siglos de haber matado el hombre la Carne de Dios Hijo, y esto lo vi yo”:

“Mi madre, si había que festejar algo y caía en viernes, si podía, lo cambiaba, y si ella tenía que ir, no acudía. Esto, nos contaba mi madre, que en su casa lo tenían por costumbre”.

El viernes era día de oración.
Así la criaron y así ella continuó.

Pero para mis hijos,
de tanto hablarlo,
los viernes, también en mi casa,
era día de oración.

No era día de pena,
era día para Dios,
era día para unirnos
y pedir por el perdón
del que seguía haciendo mal
sin hacer crucifixión.

Desperté, oí:

El hombre Lo crucifica
y cree que nadie lo ve.
El hombre Lo crucifica
por no obedecer a Él.

Hay quien cree que a Dios ama
porque ahí se porta bien,
y ya reclama la Gloria
sin a Dios obedecer.

El que ama, no Lo cree,
porque el creer le sobra.
El que ama, coge el viernes
“pa” glorificar la Gloria.

Lo ama todos los días,
y el viernes Lo adora noche y día.

Esta es la mejor herencia
que los padres le dejaron
a los hijos, a los nietos,
y éstos ya continuaron.

Si piensas dejar caudal,
enseña a tus hijos a amar.


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