domingo, 11 de septiembre de 2011

Llamada de Dios - Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - Pag. 61-62


En Sueño Profético hablaban del pecado.

Dijo Agustín de Mónica:

Cierto es que el pecado te aparta de Dios. No puede haber pecador que esté cerca de Dios, ni que sus ruegos Aquí lleguen.

El pecador que deja de pecar por Amor a Dios, siente más pena que vergüenza. Esto, el que deja su mal vivir por Dios. El que lo deja por el hombre, es vergüenza, pero no pena.

A mí me apenaba la pena, y la vergüenza no la pensaba. Cuando piensas en el Cielo, que todo lo tiene Dios Allí presente, es cuando la pena ya no te deja pecar.

Pero son momentos para estar solo,
porque tú mismo te confiesas,
te acuestas sin tener sueño,
te levantas por no quererte dormir
con tan gran remordimiento.

Ya paseas, ya inclinas las rodillas
con la mirada en el Cielo;
sientes repeluznos grandes;
parece que se oyen lamentos
de alguien que en ruego está
para llevarte a lo bueno,
para que olvides pecado
y llames a Dios del Cielo.

¡Es tan difícil explicar
lo que se siente por dentro...!

Es la llamada de Dios
que te perdona en el Cielo,
que antes llamaste tú
en tus noches sin consuelo,
que son las noches que explico
sin llegar a comprenderlo.

Desperté, oí:

Cuando ya no pequé más,
me quitaba mis pecados
queriendo todo contar.

Yo no sentía vergüenza,
ni me podía avergonzar
ante los hombres del mundo
que también podían pecar.

Yo, mi pensar era Dios,
que después de pecar tanto,
miré al Cielo y contestó.

¡Este Dios que ama al hombre
a sabiendas de que Lo ofende!

Este Dios, si haces pecados,
Él te manda su Perdón
si vives así las noches.

Es difícil explicar
cuando ya su Voz la oyes.

Es mejor que nadie vea
cuando tú ya reconoces,
porque no comprenderían
tu llanto con tus temores.

Que era sólo por Amor,
no por lo que diga el hombre.

AGUSTÍN DE MÓNICA


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