viernes, 9 de septiembre de 2011

Padres e hijos en oración: Dios rebaño y resplandor - Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo I - Pag. 190-191-192


En Sueño Profético vi un arroyo, y una chiquilla guardaba unas cabras. Ésta se ponía algunas veces de rodillas, y con la vista al Cielo trataba que Dios la oyera para contarle sus penas, penas que nadie comprendería como no amara sin descanso a Dios.

Dijo una mujer:

Esta niña sufre un sufrir que no es conocido en niños de esta edad. Esta niña oye insultos hacia Dios de sus padres, y ella, mientras pastan las cabras, pide a Dios que sus padres amen al mismo que ella ama.

Estando esta mujer explicando esto, vino un niño –más chico que ella– con un buen rebaño de ovejas, y dijo la niña poniéndose la mano en los ojos:

“Muchos días viene, y con el Sol que trae, me quema. Cuando me quito la mano de los ojos, ya no lo veo; quiero ponerme de pie, y no puedo; y quiero gritar para que acudan otros pastores, y me quedo sin habla. Siempre me dice igual: “No cuentes esto en tu casa, pues no te dejarían venir, y tú tienes que ver este Sol para que en tu casa se quiten las tinieblas y se salven sus espíritus”. Yo ya quedo con mucha alegría, y cuando me recojo, ya estoy deseando venir otra vez, y mis cabras corren apisonando la hierba, haciendo que yo me canse”.

Desperté, oí:

La oración del niño puede
quitar a mayores que se condenen.

Ella miraba al Cielo
implorando protección,
y Él ya estaba allí.

Dios se le hacía visible
en forma que ella lo comprendiera.

Lo comprendiera
y pudiera explicarlo.

A ella le quemaba el Sol
que Él traía a su lado.

Que Él no traía Sol,
que el Sol era su contacto.

Esta niña hacía oración,
y Dios Niño y con rebaño
iba a juntarse con ella,
para darle su contacto,
que llevaría a los padres
en tinieblas y en pecado.

Los ruegos que el niño hace,
sirven siempre para los padres.

Es de más agrado a Dios,
que rueguen juntos los dos;
que los hijos nunca vean
a los padres de quimera,
de quimera en contra de Dios.

Padres e hijos en oración:
Dios rebaño y resplandor.


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