jueves, 8 de septiembre de 2011

La cultura y el Amor - Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 26-27-28


En Sueño Profético decían:

¡Qué resistencia pone el hombre
a aceptar la Voz de Dios!

Sin duda que esto pasa
porque escasea el Amor.

Otro dijo con voz fuerte:

El que oiga leer estos Dictados, leídos por el que recibe y escribe,
no se olvida de este Dios.

Dios quiere la Publicación para aclarar lo que el hombre ha deformado de estas Comunicaciones, para quitar sufrimientos.

Para conocer a Dios,
tienes que amar a Dios tanto tanto,
que ya te conozca Dios,
que Dios ya te conocía
cuando su Voz resonó
en el Lugar que elegía,
porque le ofrecía Amor.

El hombre pone la disculpa
con las leyes que él sacó,
que pudo hacer esas leyes
porque faltaba el Amor.

Esto es cortar el fuego
y salir llamas mayor;
querer ocultar la mina
cuando el barreno sonó.

Todo es la ignorancia
unida al poco Amor.

Las Palabras que Dios dicta
tienen distinto color.
No puedes decir matiz,
por no haber comparación.

El que lea este Dictado,
se olvida donde no hay Dios.

Desperté, oí:

Tiene distinto color,
por no poder igualarlo,
porque sólo hay un Dios.

Un Dios que sólo conoce
el que le ofrece su Amor.

El que le falta este Amor,
se embota con los estudios,
pero no conoce a Dios.

¡Son dos cosas tan distintas,
la cultura y el Amor!

Como el bloque de manteca
que le discutiera al Sol.

El Amor con la cultura
no tienen en contra de Dios,
pero la cultura sola,
es manteca al resplandor.

Yo repito, y hace falta,
conocer primero a Dios,
y luego aprende cultura
para que hables de Dios.

Un espíritu de su Gloria.


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