sábado, 10 de septiembre de 2011

No puedes amar a Dios sin ir al Prójimo - Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - Pag. 34-35


En Sueño Profético decían:

Si oyes hablar diciendo “yo amo a Dios”, olvida las palabras y busca sus hechos en el Prójimo. Si a éste el Prójimo no lo conociera, este “yo amo a Dios”, a éste no le cuenta.

Dijo un Discípulo de Dios Hombre:

Un día estábamos hablando de la ingratitud que algunos hombres nos tenían y dijo Juan:

–Yo pasaría mi vida contemplando al Maestro, que es la Verdad y la Vida Eterna. Él ama a los que todos desprecian, a los que el hombre les llama escoria.

Le contestaron a esto Pedro y Matías:

–Tú pasarías tu vida contemplando al Maestro, pero el Maestro no te aceptaría. No olvidemos la pregunta, que allí viene el Maestro, y Él nos responderá.

Dijo Pedro:

–Yo preguntaré y vosotros oiréis la respuesta.

–Si nosotros sólo estuviéramos adorándote, Tú, Maestro, ¿aceptarías?

–Esto no viene de ti, esto es deseo de Juan, y para que todos oigáis la respuesta, respuesta tendréis de Mí:

–Si sólo me adoráis a Mí, yo no me hubiera hecho Hombre, pues cuando adorabais al Padre, me adorabais a Mí. Yo estoy de Hombre entre vosotros para enseñaros a que me busquéis, pues siempre estaré en el pobre o necesitado, necesitado de Dios. Siempre que queráis adorarme, id al Prójimo, allí estoy Yo, y mi Padre os da el pago con el Salario Divino. No puedes tener amor a la madre y despreciar al niño inocente. Si esta madre ama a Dios, quiere que antes adores al hijo.

Desperté, oí:

Tú no puedes amar a Dios sin ir al Prójimo.

Dios no puede darte su Gloria si no vas a sus hijos.

Son hijos los que quieren, pero Él es Padre de todos.

El hombre, si no quiere, no ama a Dios, y Dios sufre por éste que no lo ama.

Dios, siendo Dios, está en el Prójimo; y tú, siendo hombre, te olvidas de Dios.

Si pensaras que Dios vino por el hombre, tú lo adorabas como Dios.

Ve al Prójimo una vez, a Dios allí verás y ya más veces al Prójimo irás.


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