martes, 20 de septiembre de 2011

La explicación de un arrobo - Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - Pag. 23-24-25


En Sueño Profético hablaban lo fácil que Dios trae Aquí a un espíritu, y cuántas dificultades pone el hombre para no publicar.

Dijo Agustín:

Debían de pedir vez,
y morirían sin tocarle,
para poder oír
al que Dios Aquí lo trae,
para que éste explicara
cómo le aparta la carne
con Poder y suavidad,
y mientras la carne está muerta,
el espíritu, contento,
esta Gloria corretea.

No tiene razón el hombre
el no querer preguntar,
al que viene Aquí a la Gloria,
lo que de la Gloria va.

Esto no lo haría nadie:
el espíritu apartar
y explicarle con razones
que no pueden revocar,
por muchos libros que pongan
de teólogos de atrás.

La explicación de un arrobo
se debía de escuchar
de rodillas y las manos
tener la cara “tapá”,
y con palabras sin voz,
decir más de un centenar:

¡Dios mío, qué bueno eres,
y yo te he hecho tanto mal,
y Tú quieres perdonarme,
si yo Te quiero escuchar!

Esto debía de ser dicho,
y con la cara “tapá”.

Yo dejé ahí mi materia,
y no pude explicar bien
cómo te arroba tu espíritu,
y después de ya volver,
te sientes como si fuera
dentro de ti otro poder,
que la piel ya se te eriza,
y quieres otra vez volver
al sitio que no hay hombres
que te hagan padecer.

Los libros que yo dejé,
que no diga que son mejores
el que me quiera engrandecer.

Estos Hechos que tú escribes
de la Vida de Dios Hombre,
no están puestos en ningún sitio,
porque nadie los conoce.

Este Dios, si tú Lo buscas,
aunque pecados hiciste,
Él te manda su Perdón.

Desperté, oí:

¿Por qué el hombre no quiere
oír al que Dios Aquí trae
y luego lo lleva ahí?

Este espíritu arrobado,
te contará maravillas
que el hombre nunca ha contado.

Este decir: “me veo muerta
y mi carne espera ahí,
que yo sé que no estoy muerta,
porque Vida tengo Aquí”.

Este arrobo, explicarlo,
ya ves Palabras de Aquí,
y reacciones su cara,
que no pueden confundir.

Todo el Dictado de hoy
es dicho por Agustín.

AGUSTÍN DE MÓNICA


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