domingo, 4 de mayo de 2014

El Amor a Dios te da fuerzas

En Sueño Profético decían:

Cierto es que el Amor a Dios te da fuerzas y no te cansa el camino que Él manda seguir. Que Él lo manda pasando Él primero, y ya, el que lo sigue, nota las fuerzas.

Ya siguió una mujer a estas palabras:

Yo, cuando mi vida en la Tierra, más sufría el que me veía caminar, que yo, que por el camino iba. El que me veía, hablaba de mi sufrir, y yo era sufrir y alegría, porque Dios no me dejaba a mí. Yo creo que no hay nadie que ame a Dios y diga que no puede con el sufrir de la materia. Esto es carga que llevas a cuestas, que puedes tomar descanso cuando quieras. En cambio, el sufrir del espíritu, el que este sufrir tenga, llevará carga sin descanso, porque a Dios no lleva. Éstos son los que se ven amargados aunque carga no tuvieran; los va llevando el pecado, con su vivir, con sus penas, con lo que no les ha pasado, con lo que no les llega. Esto no es seguir por el camino que Él lleva.

Desperté, oí:

Nunca tuve que decir:
“Señor, no puedo con esta carga”.

Antes de sentir más peso,
muchas más fuerzas me daba.

Dios mide con su medida,
y aunque la veas rebosada,
nunca saldrá del rebose.

Si Dios ve que tú Lo sigues
y Dios ve que tú Lo llamas,
¿cómo no acudir en tu ayuda,
en tu grande peso y carga?

Lo que sí es de escribir,
es lo poco que el hombre llama
con Amor, a Dios Aquí.

Por eso extraña tanto
que Lo busquen sin sufrir
y Lo amen con el llanto.

Y ya, como final de este Amor:
al que ame no le llega
ni la carga ni el dolor.

En el peso Él te ayuda,
y en el dolor, con su Presencia,
bálsamo queda en tu herida.

Es la Presencia de Dios
la que te hace vivir vida.


***

Libro 14 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo II