viernes, 26 de septiembre de 2014

11 lo fueron

En Sueño Profético decían:

Dios, cuando vivió de Hombre, tenía a los Discípulos porque los necesitaba para cundir su Enseñanza y para que dieran testimonio de su Vida, de su sufrimiento, de su Poder y de su Perdón.

Dijo uno:

Había sitios adonde Él mandaba, pero Él no iba. Había sitios adonde Él mandaba sus Palabras, pero Él no iba a decirlas. Porque no era su Presencia para el que no Lo creía, pues Él estaba con el que Lo amaba y llevaba Palabras por Dios dichas. Si el Maestro iba como Dios del Cielo, ya no hacían falta los Discípulos.

Estas Palabras eran muy oídas por el que Lo seguía:

“Pensad, que Yo, aunque soy Dios, vivo de Hombre. Y aunque me veáis de Hombre, soy Dios. Siempre actúo de Dios, pero el que me vea, ve a un Hombre. Verá, que lo de la Tierra, a Mí Me hace falta, menos el pecado; que bajo del Padre para salvar al hombre. Me verán cansado y mis Pies con polvo. Me verán que recibo el sufrimiento que mi Padre no ha mandado”.

“Todo esto tiene que pasar el Hijo del Hombre, porque el hombre no ama a Dios Padre, hoy, al Hijo del Hombre”.


Desperté, oí:

Se oía hablar a los Discípulos de hechos que el hombre Le hizo a Jesús en su paso por la Tierra, pero no lo dictan.

Eran de tal sufrimiento,
que no los comprenderían.

Fue cuando los mandó a orar
y se formó gran revuelo.

Él tenía sus Discípulos, pocos,
porque más no quisieron.

Nunca se oyó del Él un número.

¡Es que más no Lo siguieron!

Tenían que ver, sin estar,
lo que Él iba diciendo.

Y comprender de Palabras
lo que Él ya estaba haciendo.

¡Que no lo veían los Discípulos,
que ellos lo veían luego!

Aceptando su mandar,
pocos sirven al Maestro.

¡Piensa en el número 12,
que después, 11 lo fueron!


***

Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - C1