domingo, 28 de septiembre de 2014

¡Cuánto va a llorar el hombre!

En Sueño Profético decían:

La soledad de espíritu jamás puede llegarte.

En la soledad de la materia, compadécete del que no te ayudó pudiendo ayudarte. Que del que te compadezcas, ya puede ir a Dios dando gracias y pensar en reformarse.

Pues tanto su compasión como negar el Perdón es Mando que a ti te hacen.

No quiere el hombre saber, el que por bueno se tiene, que tú eres nube con Mando, que recoge agua y llueve.

Dijo uno:

Yo creo que al hombre le falta este pensar que no ha hecho: que cuando Dios hace un Mando por medio de un Instrumento, ya llega de Dios el Mando. Que aceptándolo, ya llegas a comprenderlo. Como no lo comprenderás es poniendo tu “yo” primero, con un nivel cultural que no hace falta en el Cielo.

Este Cielo lo que quiere es que practiques lo Eterno, que lo Eterno es lo del espíritu.

La cultura es para el cuerpo, para que el cuerpo no arrolle lo que el hombre ha dispuesto. Luego, cuando unos mueren y otros van naciendo, la cultura es reformada. Hombre culto que respeta la medida de otro sexo. Y hombre culto que cultura es que no exista el respeto.

Desperté, oí:

¡Cuánto va a llorar el hombre,
con lágrimas o sin lágrimas,
cuando se vea sin remedio
para volver al camino
que antes le dio desprecio!

Era para que de rodillas,
con rodilleras de clavos,
fueran buscando el Mensaje
que Dios manda Aquí dictarlo.

Se nombra más la cultura,
porque cultura con Dios,
ya estaría el  mundo enterado
de que Dios se comunica.

Se comunica a diario
para enseñar a vivir
sin aceptar el pecado.

Si el hombre creyera en Dios,
tendría que divulgarlo.

Porque creer y callar,
tú mismo te estás condenando.

Una señal que haga el Cielo,
si es fuera de lo normal,
pecas si guardas silencio.

El hombre, lo del espíritu,
lo pone después que el cuerpo,
porque está lejos de Dios
y no practica lo Eterno.


***

Libro 19 - Dios Manda en su Gloria que Enseñen - Tomo III - C2