jueves, 4 de septiembre de 2014

Es más trabajo ser malo

En Sueño Profético decían:

Es más pecado hacer que otro peque, que pecar tú sólo; y es más Amor hacer que amen, que amar tú sólo.

Dijo uno:

Mi padre tenía unas palabras y unas respuestas, que lo buscaban los grandes escritores. Él decía mucho: “Esto no son refranes, esto es pensar, un pensar y ya las palabras salen. Y estas palabras son para si quieres enseñarte. Ahora te recomiendo, que si no crees en Dios, el pensar te hará palabras que irán en contra de Dios, que éstas son las que te sirven para arrastrar al pecado”.

Estas palabras eran muy suyas:

Si la inteligencia que tienes
no es para enseñar a amar,
no llames inteligencia,
llama maldad “disfrazá”.

El hombre que quiere ser bueno,
con que se pare a pensar
que tiene que quedar muerto,
aborrece y odia el mal
que él hizo en otros tiempos.

Un día dijo mi padre,
hablando con grandes hombres
que hasta le hicieron aplausos:
Sería hasta un imposible
pedirle a un hombre bueno
que hiciera lo que hace el malo.
En cambio, si el malo amara,
un día, sin esperarlo,
ya se podría contar
en la fila de los Santos.

¡Mira si puede el Amor
que Dios manda para amarnos!

Desperté, oí:

Estos son los pensamientos
que tiene el que mucho ama.

¡Qué fácil sería pensar,
de la noche a la mañana:
esto no lo hago yo
porque Dios esto no manda!

¡Esto sí lo debo hacer,
y que siga la Enseñanza,
para que llegue algún día
que lo malo se acabará!

Es más trabajo ser malo,
porque el mal siempre te arrastra
a vivir fuera de Dios,
por tu vida endemoniada.

Para ser bueno te sobra
lo que tú no piensas nunca,
que yo te digo Aquí ahora:

Si no hago lo de Dios,
no puedo ir a la Gloria.

Porque Dios no quiere al hombre
que vive vida en su contra.


***

Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 162-163-164