domingo, 21 de septiembre de 2014

El que Dios habla en él

En Sueño Profético decían:

El que Dios habla en él, no precisa hacer lo que hace el que Dios no habla en él. Aquí puede tener un estudio claro el que duda ponga. Este Lugar en el que Dios habla, puede prescindir de más de la mitad de las cosas que al hombre le son imprescindibles. Este Lugar podría, de no ser la actuación de Dios, hacer uso de la Confianza y Amor que Dios le da. Dios le deja más Amor Confianza y Libertad. Pero más ama este Lugar dejando la Confianza y la Libertad.

Yo, si hubiera hecho uso del Amor, Confianza y Libertad, cuando nadie lo veía, no me hubieran quitado la palabra de demonio noche y día.

Qué cosa más natural que suprima estas palabras aquel que Dios habla en él:  “Señor, no soy digna. Y una Palabra tuya bastará para sanarme”.

Si este Lugar no es sano ni digno, Dios en él no toma aposento.

Este Dios, cuando en ti entra,
forma revuelo su Amor,
ven que las palabras son suyas,
pero te dicen que no,
que no habla Dios del Cielo,
que aquí miedo tendría yo.

¿Quién es el hombre para decir:
“aquí habla y allí no;
éste fue mucho más bueno;
y aquél mucho más pecó”?
Si nada más que ya al nombrarlo,
debes de reverenciarlo.

¿Quién se encontraría capaz
de poder a Dios juzgar?

Este Dios que nunca hace
las cosas bien para el hombre.
Este Dios que no conoces,
no por Él y sí por el hombre.

Desperté, oí:

Es pena de sufrimiento,
y es pena de más sufrir.

Es pena porque Él te ama
y tiene que consentir
que amando como te ama,
te tenga que permitir  
que desmientas sus Palabras.

Estas Palabras que suenan
a silencio y a campanas,
a alegría y a tristeza,
cuando ves que a Dios no aman.
Que yo quisiera esconder
en su Gloria las Palabras,
pero me las dice Él,
y de su Gloria me manda.

TERESA DE ÁVILA


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Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - Capítulo 6