viernes, 5 de septiembre de 2014

Teología sin equívoco

En Sueño Profético hablaban Tomás de Aquino, Agustín de Mónica y Teresa de Ávila.

Decía Tomás:

Ella puede transmitir una Teología sin equívoco, dando la facilidad para poder consultar con ella. Luego leerán sus Escritos, pero sin preguntas, preguntando a quien no sabe con el sentido que están puestas las Palabras. Lo escrito es para que quede todo lo dicho por Dios a ella, para que el que no ha tenido el privilegio de convivir con este Lugar que Dios cogió para transmitir su Palabra al hombre, viva la presencia de este Portavoz. Pero si tú tienes medios de oír y conocer al Portavoz, Dios quiere que tú lo oigas. Dios no quiere hablar y que tú escribas guardando estos Escritos para que los lea otro.

Desperté, oí:

¡Ay si a Agustín, pudieras tú, oyente, oír a él! ¡Y Teresa con su fuerza en su voz te contará la intimidad que Dios le dio!

Al que a mí me quiso oír,
a éste, Dios quería Aquí.

Al que mis lágrimas evitó,
a éste, Jesús consoló.

Y al que me daba el pañuelo,
los dos juntos hacíamos ruegos.

Y estos ruegos tan constantes,
y mis llantos tan profundos,
y estos llantos que son Amor,
y este Amor, que esto no es llanto.

Porque el llanto es en el dolor,
pero Aquí es Amor con llanto.

Este llanto es alegría,
y esta alegría es llanto.

TERESA DE ÁVILA


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Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - Pág. 86-87-88