miércoles, 24 de septiembre de 2014

El espíritu mueve a la carne

En Sueño Profético decían:

El espíritu, con facilidad, mueve a la carne a que actúe sin esfuerzo como el espíritu quiere, esto en lo que no es Gloria para Dios. En lo que es Gloria para Dios cuesta trabajo, por la Libertad que Dios al espíritu le deja.

Dijo uno:

Al espíritu que esté al Servicio de Dios lo sigue la carne con un trabajo de ayuda que el que lo ve no le llama trabajo, porque ve su actuación sencilla. Es el espíritu el que el trabajo lo guía y le hace a la materia que viva felicidad, despreciando a tanto que hay en la Tierra que te obliga a trabajar, a que el tiempo lo quemes sin que el tiempo para lo Eterno te sirva.

El espíritu de Dios ni sufre ni pasa envidia por tener posición mejor, pero sí sufre, día a día, por servir a Dios mejor y le manda a la materia que lo primero es lo de Dios. Éstos son los que los ves con dominio de materia, que con todo el peso que tienen con facilidad tiran de ella.

Esto si lo piensas ves que el espíritu es el que tiene la fuerza, que si un cuerpo queda muerto para moverlo hay que poner grandes fuerzas. Y cuando lo movía el espíritu era recorte de seda.

Desperté, oí:

Enseña a tu carne que oiga a tu espíritu siempre, en lo que Dios mande.

Que si vive esta Enseñanza ya verá lo de la Tierra con poca importancia.

Lo mismo en los valores que en los trabajos que roban trabajos que van a Gloria.

La Enseñanza del espíritu tenía que ser la primera.

Y ya siempre iba el cuerpo donde el espíritu de Dios dijera.

Por falta de esta Enseñanza el hombre peca en la Tierra.

Y siempre lleva su espíritu al mando de su materia.


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Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V - Pag. 19-20