martes, 16 de septiembre de 2014

Nunca culparás a Dios

En Sueño Profético decían:

Para comprender las Palabras de Dios, tienes que amar. Si no amas, lo que Dios hace sencillo, tú lo harás difícil e imposible.

Dijo uno:

El Amor a Dios, más se ve cuando llega la contrariedad de la vida con materia.

El que mucho ama, más se acerca a Dios en la enfermedad y en los contratiempos que el hombre, mayoría de veces, él mismo se pone. Aquí es cuando asoma el Amor Divino; aquí es cuando más forma la intimidad con Él; aquí es cuando tú dices: “Señor, yo creo esto lo peor, pero cuando Tú lo haces… ¿Quién Ama más que Tú? ¿Quién tiene más Sabiduría que Tú? Pues si nadie es como Tú, ¿cómo decirte Señor por qué Lo haces?”.

Cuando el Amor a Dios ha superado el amor de la materia, es cuando se viven estas frases: “Señor, quiero amarte. No permitas que mi mente sirva nunca para culparte”.

Si piensas en Palabras de Dios, verás cosas dichas grandes. Y si no sientes Amor, ¿para qué decirte frases que escritas nos dejó Dios?

Es difícil comprender estas Palabras de Dios:

“El que Me oye a Mí, oye a mi Padre. Mi Padre está en Mí, y Yo estoy en mi Padre. Mi Padre está en Esencia, y Yo estoy de Carne. Yo he venido a juzgar a vivos y muertos. El que cumple mis Palabras, tiene Vida Eterna”.   

Todas estas Palabras formaban guerra en el que amaba y en el que no amaba.

Desperté, oí:

Estas Palabras fueron unas de las que formaron mayor revuelo:

Dejad que vaya al Padre, y vendrá mi Espíritu.

Yo he venido a curar al enfermo, cuando quiera ser curado.

Yo busco a los pecadores, por si quieren ser perdonados.

El que se avergüence de Mí, Yo lo avergonzaré delante de mi Padre.


¡Cuánto tenían para hablar
los que a Dios no Lo querían!

No podían comprender
lo que Dios ahí decía.

No podían comprender,
porque Amor no conocían.

Si tu Amor ha superado
el amor de la materia,
nunca culparás a Dios,
de lo malo que te venga.


***

Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con el Padre Eterno - Tomo II - C5