viernes, 12 de septiembre de 2014

Dios existe sin ti, tú sin Él no

En Sueño Profético decían:

Dios no te pide para Él, Dios te pide para ti.

Dios existe sin ti, tú sin Él no.

Dios se hizo Hombre para darte, no para que tú Le dieras.

Dios ama a todos los hombres igual, sin diferencia. Es el hombre el que desprecia lo que de Él viene.

Dios busca al hombre que hizo mal y no se atreve a decir: “¡Dios mío, perdóname, que Te he ofendido!

Pero a Él, ¿cuántos Lo buscan ofreciéndose a recibir su Mando y a seguir su Camino? Si éstos abundaran, se acababan los Elegidos. Y se vería normal que muchos dijeran lo que dice el Elegido: “Dios me habla, Dios me manda, Esto que digo no es mío”.

Esto se vería normal, y no se diría Elegido. Y se extrañaría el hombre cuando oyera decir: “Yo es que a Dios no Lo sigo, ni vivo dentro sus Leyes”, cuando practicara maldad, que tanto mal le hace al hombre.

Si los buenos se cundieran, el nombre de malo asustaba como lobo en el campo, como ver Tierra que tiembla, como el rayo cuando cae.

Desperté, oí:

¡Qué Palabras oye el espíritu,
y luego las oye con el cuerpo!

Dios no te pide para Él,
Dios te pide para ti.

También decían:

Dios quiere darle al hombre,
pero el hombre lo de Dios desprecia.

El hombre no ve lo malo
porque en lo malo vive.

Y le extraña
el que Dios le da Poder
y Gloria le manda.

Le extraña hasta el extremo
que odian su acción y sus Palabras.

Y no le extraña la guerra, el crimen
y exhibir desnudo el cuerpo.

Que a los niños
la inocencia se la quiten
sin los niños comprenderlo.

Y le digan lo que el hombre
debe tener en secreto
hasta que de niño pase a hombre.

El pecado tiene fuerza,
pero no borra Palabras
que Dios Hombre dijo en la Tierra:

“Haceos niños y entraréis en mi Reino”.

Pues si esto dijo a los hombres,
¿cómo querer al niño enseñar
lo que va en contra del Cielo?


***

Libro 19 - Dios Manda En Su Gloria Que Enseñen - Tomo III - Pág. 39-40-41