lunes, 21 de junio de 2010

Alegría de Dios - Libro 60 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VII - Pag. 39-40


En Sueño Profético decían:

Esta alegría de Dios es más grande cada día. Esta Alegría de Dios no se puede comparar con ninguna alegría que la grandeza de la Tierra te dé. Es alegría que el espíritu manda al cuerpo que la diga. Y al decirla, el pensamiento en Dios no se te quita.

Dijo un espíritu de la Gloria:

Este Elegido va pregonando la alegría de su espíritu. Si de él no saliera su alegría, con Mando de Dios, a Dios no le serviría para que pregonara lo que Le manda que enseñe de esta Vida. Su pensar es: “Señor, ¿por qué no voy a sufrir yo? Tú, sufrir, puedes quitar. Pues cuando no lo quitas, es por no castigar, porque el castigo sería: el mundo acabar”.

Estas Palabras son contestando al pensar del que Dios trae Aquí. Esta Enseñanza debería ser obligatoria, y enseñarla lo mismo que se enseña a hablar y a andar. Da pena, que siendo Esto la Palabra de Dios, el niño llegue a viejo y muera sin llevarse su espíritu este Premio Divino y Eterno.

Desperté, oí:

En este arrobo nombraban mucho la alegría que siempre va el Elegido pregonando.

Decían, que la alegría, siendo de Dios, a todo podía despreciar, que no fuera alegría de Dios.

A los cuerpos enfermos que vas a visitar, tu petición los puede curar.

Por ser petición hecha en la Gloria de Dios.


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