lunes, 28 de junio de 2010

Hacer el bien - Libro 55 - Investigaciones a La Verdad - Tomo IX - Pag. 87-88-89


En Sueño Profético comparaban, el hacer el bien por Amor a Dios, o el hacerlo por la ley de la Tierra:

Cuando es por Amor, no llega cansancio, y si algo no ves bien, tú intentas que el bien al mal tape.

Dijo un espíritu que sigue el Mensaje:

El Amor de Dios es para sentirlo, y una vez que lo sientes, ya tienes que publicarlo con las obras en el prójimo, que unas son para que todos las vean, y otras son secretas.

El que sigue al Elegido, ve obras que ni pagadas las haría el que el Amor a Dios le faltara.

Hoy has recibido alegrías y has tenido momentos de sufrimiento, con enfermos y con sanos que sus palabras pueden decir: ¡Milagro!

Este Caso, cada día tiene que formar más Escándalo, porque los cuerpos necesitan un Poder que es del Cielo.

Repetían en la Gloria estas Palabras:

Que todo el tiempo sea para cundir este Caso, hoy único, sin poder compararlo con ninguno.

El que aquí ponga la duda, ya él mismo se castiga, porque no puede haber duda cuando a lo negro digas negro y a lo blanco, blanco.

Todo el pensar que te llegue, el hacerlo Dios lo quiere, por ser pensar de Amor que no se rompe y que cada día más crece.

Desperté, oí:

Las obras que son de Dios, más publican que a Dios amas.

De las obras que son de Dios, esta es su firma, dicha por Dios Hombre:

“Por vuestras obras verán que sois míos”.

“Id al prójimo, que en el prójimo está Dios”.


Llegó el sueño sin querer que llegara para poder pedir sin descanso la curación del enfermo.

No se le quitaban al Elegido del pensamiento estas palabras:

Señor, tu Palabra se hizo Carne.

Pues aquí, que se haga Señor la curación de los enfermos que hoy Te han llamado.

La curación del enfermo es pedida pidiendo milagro.


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