martes, 29 de junio de 2010

Lleno del Amor a Dios - Libro 28 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo V - Pag. 51-52


En Sueño Profético hablaban del lleno del Amor a Dios. Decían que en la Tierra las cosas que te llenaban siempre estaban en tu lengua, para que más se cundieran, si querías sacar provecho de ellas. Pues si estás lleno de Dios, este lleno tiene fuerza y anula todo poder que quiera poner la Tierra.

Dijo uno que siguió a los Discípulos de Jesús, el Salvador de los Hombres:

Yo Le oí decirles a los Discípulos, un día, estas Palabras:

Si vierais que vuestras palabras no salen del lleno del Espíritu, poned el pretexto con dolencias en la carne, y retiraos, despreciando lo que la Tierra os ofrece, porque siempre será engaño si lo comparáis con lo que mi Padre ofrece.

Si vosotros vais llenando, ya no intentarán desmentir mi Existencia, porque el que os oiga, también puede irse llenando.

Si os vieran tibios, os hace falta llenaros, porque aunque estéis Conmigo, estaréis apartados.

¡No apartados por Mí…!


Desperté, oí:

Los Discípulos se quedaban con falta de llenarse de su Maestro cuando algún día era el diálogo más corto y preguntas menos había.

Cuando recibían el Mando distinto de lo que ellos creían, Él se los leía en la cara y más pronto les decía:

Pensad, que antes de que Yo os dé el Mando, ya mi Padre Me lo ha dado a Mí.

Yo oigo a mi Padre, y vosotros estáis oyendo a mi Padre en Mí.

Si lleváis mis Palabras con Fuerza, el que os oiga, Me oye a Mí.

Si os faltara esta Fuerza, haced la retirada, poniendo de pretexto la carne enferma.



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