lunes, 14 de junio de 2010

No buscan donde Yo doy mis Palabras - Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - Pag. 180-181-182


En Sueño Profético veía el Cielo, no como se ve desde la Tierra, era como si tú andarás por el medio del Cielo. Parecía como nubes que se apartan haciendo camino, pero tú no te veías cuerpo.

Ya se oye la Voz de Dios Hijo, sin darle Mando a otro Espíritu, como hace en otros Arrobos:

“No buscan donde Yo doy mis Palabras porque no creen mi Existencia.

No buscan mis Palabras porque no tienen hambre de Cielo.

Sale más veces el Perdón de mi Gloria para el que el hombre lo tiene por malo, que para los buenos que dan desprecio a mi Mando”.


Quedó silencio en la Divinidad de las Palabras de Dios Hijo, y siguió su Mando en un Espíritu de su Gloria.

Desperté, oí:

Debía el hombre,
al oír este Mensaje,
pensar que antes de terminar,
puede su respiración pararse.

En este Arrobo
no ha dado Mando Dios
a ningún Espíritu.

Es la Voz con Cuerpo de Dios Hijo.

El Cielo daba Alabanzas
pidiendo que la Tierra
al Cielo mirara.

¡Bendito sea Dios Padre,
Bendito sea Dios Hijo!

¡Y Bendito sea
el Primer Sagrario de Dios,
Virgen y Madre!

Es dictada la sensación
del Espíritu sin cuerpo,
por no tener palabras
para poder entenderlo.


***