lunes, 7 de junio de 2010

El Espíritu del niño es Espíritu de Dios - Libro 4 - Te Habla El Profeta - Tomo I - Pag. 106-107-108


En Sueño Profético explicaban cómo enseñar el Espíritu del niño. Decían:

La primera enseñanza del niño tiene que ser la Caridad; el niño no sabe si hace bien o mal, pero su Espíritu sí, y si su Espíritu lo enseñas a que haga lo que a Dios le agrada, verás los reflejos en su materia. El Espíritu del niño tiene saber, pero este saber se va manifestando muy poco a poco, a medida del crecimiento de su carne. Si el hombre no se ocupara de enseñar el Espíritu del niño a que ame a Dios, este Espíritu se encargará de moldear al niño para que cuando sea hombre, no sea un hombre de Dios. El niño es el secante en el que todo el mal empapa; el Espíritu no necesita palabras para enseñarlo al bien o al mal. La ira se le contagia al niño, la soberbia también, y el hablar normal de crímenes y que vean golpear con ira la carne, encallece el Espíritu viendo normal lo que a Dios el hombre ofende.

Desperté, oí:

A Dios ofende cuando el hombre trata mal a otro hombre.

A Dios ofende cuando el hombre mata la carne de otro hombre.

A Dios ofende el que con su trato y hechos ha manchado la inocencia del niño.

El Espíritu del niño es Espíritu de Dios, que el hombre tiene que cuidar que la materia no la ensucie.

Del Espíritu del niño, es responsable el del hombre.

Si el hombre cuida el del niño
y lo enseña a mucho Amar,
este hombre y este Espíritu,
en la Gloria entra ya.


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