jueves, 10 de junio de 2010

A los espíritus del mal tienes que reconocerlos - Libro 48 - Investigaciones a La Verdad - Tomo VIII - Pag 151-152-153


En Sueño Profético decían:

No te quejes de la vida si conoces al que Dios trae a su Gloria para que estas Palabras diga, que son Palabras de Vida Eterna, que no están escritas, que son dichas Aquí al espíritu, y estas mismas Palabras son después dictadas al cuerpo, cuando ya está en éste, el espíritu.

Dijo un espíritu que Dios le da Mando para que siga el Dictado:

Se ven cosas en el que Dios trae a su Gloria, que si no las ves no las crees.

Era para que todos le retiraran sufrimientos, aceptando lo que dice que ya Dios ha dicho en ella. Pero si los demás no le hacen caso, los espíritus del mal se encargarán de que éstos hablen y hagan lo contrario que tienen que hacer, y ya ensucian al que pecó y quiere ser perdonado.

Decían:

Las fuerzas no te faltarán en tu cuerpo aunque presentes dolencias y cansancio del sufrimiento. Que este sufrimiento lo tienes guardado, y en los días y en las noches, robándole tiempo al sueño, lo vas recordando.

Desperté, oí:

Viendo la vida que hace el que Dios trae Aquí, no hacen falta más palabras para que Verdad vean.

Los espíritus que no son de Dios tienen camino libre donde los reciben con compasión.

Si estudiaran estos Mensajes que dicen en la Gloria, verían que los espíritus, según sean, así se portan.

Si son de Dios, te dan consejo que el Elegido ya dio.

Y si no son de Dios, te aconsejan mal y te dominan con una fuerza que ves tu cara cambiada.

A los espíritus del mal tienes que reconocerlos cuando del Elegido te quieren retirar.

Cuando aquí tienes que hacer un servicio, te ponen el tiempo escaso y te hacen que te entretengas con un pájaro que veas volando.

¡Es pena que para entregar un Premio que da Dios tengas que sufrir tanto!


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