domingo, 27 de junio de 2010

El hombre ofende a Dios por no recibir justicia en el momento que ofendió - Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - Pag. 81-82-83


En Sueño Profético hablaban de cómo el hombre se acordaba de Dios. Decían:

Pocos cumplen sus Palabras, y después de cumplirlas, dicen: “Gracias Señor”. Estos escasean tanto, que extraña ver el que las cumple.

El que las cumple, no puede guardar maldad, utilizar soberbia, y negar la Caridad.

El juzgar, sólo el pensarlo, ya estás diciendo: “¡Señor, este consejo es de espíritus malos!”

El hombre se acuerda de Dios cuando en la Tierra le niegan lo que pide, que es la vida del cuerpo. Entonces Lo llama y Le hace ofrecimientos, o Lo ofende, diciendo, “¿Por qué has hecho esto?”, sin pensar, que podría retirarle las palabras.

Pero Dios deja que vivas como quieras, mientras vive el Espíritu en el cuerpo.

Desperté, oí:

Es tan grande el Permitir de Dios, que el hombre no piensa que, si Dios retirara el permitir, quedaban muy pocos viviendo con cuerpo.

El hombre ofende a Dios por no recibir justicia en el momento que ofendió.

Si Lo crees Dueño de todo y sabes que su Amor nunca te niega, quítate del pensamiento palabras que en tu boca Lo ofendan.

Si el hombre tuviera presente las Palabras que Dios Hombre dejó dichas en la Tierra cuando se subió a los Cielos, todos cumplirían sus Palabras, porque Lo sentían entre ellos.

“Pensad, que si dos hablan de mí, Yo allí estoy”.

Si esto lo sientes, lo vives, y si lo vives lo sientes.

¡Pero qué difícil es que lo practiquen los hombres!


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