miércoles, 2 de junio de 2010

Pídele a Dios que ames - Libro 54 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VII - Pag. 13-14


En Sueño Profético hablaban de la Vida de Dios cuando bajó a la Tierra a enseñar a amar y a despreciar el pecado; a perdonar al que reconociera el mal que había hecho y pidiera el Perdón; a levantar al caído y a sentar al humilde en tu mesa, pero sin juzgarlo y sin protestas; a tener siempre presente lo que el hombre haría con su Cuerpo, para que vieran el Permitir de Dios Padre con lo que al Hijo el hombre le haría.

Todo esto fue dicho antes de que Dios Hijo naciera.

Dijo uno:

La muerte que Le dieron no fue oculta, y su Resurrección fue grande escándalo cuando vieron la fosa vacía y se presentó a los que Lo habían visto matado y clavado en la Cruz. Que éste fue el primer milagro: Su Resurrección. Primer milagro después del hombre matarlo, con martillo, dando golpes con clavos que pasaban sus Pies y sus Manos.

Pues a pesar de esto, que todos vieron, que Resucitó y se llevó su Cuerpo, el hombre sigue sin creer, y el que cree, no ama. Que es mucho peor creer y no amar, que no creer nada.

En uno de los sermones dijo Dios Hijo, y Maestro para sus Discípulos, estas Palabras:

“Tendrá más remordimiento y más sufrir, cuando me vaya a mi Reino, el que crea y no ame, que el que no crea”.

Desperté, oí:

Más lloraron los que sabían que era Dios y Lo despreciaron, que los que no creyeron.

Luego, los que no creyeron, con lo que vieron, el Perdón pidieron.

Hubo quien tanto pidió el Perdón, que Dios lo nombró santo.

(Esto ya desde su Gloria)

Pídele a Dios que ames, y ya el creer sobra.

Porque el Amor te aparta de lo que duda te ponga.


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