viernes, 11 de junio de 2010

Dad gracias a mi Padre - Libro Recopilación - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados En Gloria - Pag. 248-249


En Sueño Profético decían:

Dijo un día el Maestro en la montaña:

"Dad gracias a mi Padre por la Enseñanza que Yo os estoy haciendo, ya que os ha tocado recibirla del mismo Dios viéndolo en Carne. Luego, seguirá la misma Enseñanza, porque Yo dejaré escritas mis Palabras y mandaré mi Espíritu, pero no veréis mi Cuerpo de Carne, veréis mis Palabras, notaréis mi Presencia, pero sin verme a Mí delante".

Se vieron caras tristes, pero Él siguió hablando:

"El que a mi Presencia no obedezca, luego obedecerá al sufrimiento, cuando recuerde mis Palabras y ya no Me esté a Mí viendo. Dad gracias a mi Padre por haberse hecho Dios Hombre en este tiempo que todos los de la Tierra podéis saber de Dios Hombre, pero vosotros habéis recibido más premio. El que oiga mis Palabras y esté viviendo sin cumplirlas por falta de Obediencia, aunque pecado no esté haciendo, ya está haciendo pecado, porque sin Obediencia, ni aprenden ni enseñan. Y entonces, ¿de qué servirá mi Evangelio cuando Yo ya falte de Materia? Porque en Espíritu, estoy presente en Tierra y Cielos, que en Cielos también estoy de Carne. Practicad Obediencia, que de ahí sale Enseñanza".

Desperté, oí:

Fue uno de los sermones más largos,
¡pero qué corto se hizo!

¡A cuántos hizo pensar,
dar gracias por su Presencia,
el poderla contemplar!

Hubo quien dijo:
"Maestro, ¡cuántas veces
Te he ofendido
sin seguirte tus Pisadas!

No me veía con fuerzas
para seguir tu mandar.

Pero ya, cuéntame como niño,
y perdona mi pasado,
si tú lo ves merecido.

Si ves que no lo merezco,
mándame algún castigo,
que el amor que me ha entrado
es seguir ya tu Camino.


***