miércoles, 23 de junio de 2010

“Nihil Obstat” y Profeta - Libro 87 - La Palabra del Creador - Tomo IX - Pag. 49-50-51


En Sueño Profético decían:

Dios manda sus Palabras en el momento preciso que Él ve lo que no ve el que las oye, porque Amor le falta.

Dijo uno:

Si el hombre supiera darle el sitio a estas Palabras que Aquí dictan, pondría cada Palabra dicha por Dios, en su sitio, y no habría esa maraña de espíritus que pone el que no Ama ni entiende.

Dios dejó dicho: “Ved la fruta, y ya conoceréis el árbol”. Esto, que el hombre lo ponga detrás de la vida que hace el que no quiere que Dios se comunique.

“Dejad que vaya al Padre y vendrá mi Espíritu”. Que esto lo coloque el hombre en una carne que a Dios Lo Ame, que ya lo Amaba cuando iba en su busca al sitio donde Él se encuentra, al Prójimo.

Repito: “Dejad que vaya al Padre y vendrá mi Espíritu”. Tenía que venir Espíritu sólo, y vivir en aquella materia que el hombre viera que vivía su Eternidad. Aquí está resumido todo lo que el hombre está negando.

Dijo uno:

“Nihil Obstat” y Profeta es el terror, al oírlo, del que no Ama.

Aclaración de estas dos palabras:

Profeta:
-Lugar al que Dios le manda que lleve lo que Él le ha dicho en Palabras, yendo con Poder y Mando del Dueño que espera que este Instrumento cumpla este Mando.
-Lugar sin poder contrastar reacciones, por no ser suyas.
-Lugar fuerte, sin tambaleo al oír la voz del hombre.
-Lugar que, si lo sigues, ves que es Dios el que le ordena.
-Ropa que ves andando porque la lleva el cuerpo. Y cuerpo que tiene voz porque el espíritu aún no ha dejado al cuerpo.

Desperté, oí:

¡Qué falta hace que el hombre estudie, aunque no Ame, la palabra del “Nihil Obstat”!

Si de Dios no quiere saber, que estudie estos Mensajes que a nadie pueden herir.

Y luego, que diga: “¡Sí, que Los lea el que a Dios Ame…!”

¡Qué postura más en contra de los que hablan en Gloria!

¡Qué ignorancia –sabiendo que Esto no sale de la cabeza- del que le diga escritora!

¡Qué defensa más mal puesta, para defender a este Dios!

Que la defensa sería primero mirar la fruta y después firmar el árbol.

Y estudiar el Evangelio, y acabar los equivocados.

Aquí es la gran postura, Amar y pedirle a Dios que siempre viva un Lugar que el hombre vaya a buscarlo.

De tres palabras tan sólo se compone este Dictado.

Pero si te falta Amor, pondrás espíritus liados.


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