miércoles, 21 de julio de 2010

El Amor que tu espíritu siente tiene que salir fuera - Libro 59 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo VI - Pag. 97-98


En Sueño Profético decía un espíritu que no hace falta decir su nombre:

Pídele a Dios que te entre prisionera en su Gloria. Que esta prisión te da poder para que a muchos encarceles en la cárcel de tu Dios. Yo quisiera que de este Elegido se hablara, del Amor que lleva dentro. Yo quisiera que este escándalo fuera como tormenta con truenos. Yo, cuando mi cuerpo vivía y un disgusto le llegaba, porque cuando contaba mis Éxtasis en el convento era sufrimiento para mí en no ver contentas las caras. Y mi pensar era:

“Señor, cierra las puertas de tu cárcel, que no merecen prisión de tu Reino y de tu Gloria. Si yo algún día este camino dejara, de rodillas Te pido Señor que la vida me quites, pero con lumbre y llamas de la Tierra”.

Este Amor, para contarlo, tienes que sentir una fuerza grande, una fuerza que a tu Dios siempre tengas en tu pensamiento. El que sienta este Amor, al mal le cierra la puerta y ya el mal no tiene fuerzas.

Desperté, oí:

Es tan grande el Amor de este Elegido, que yo tengo que hablar del Amor que sentía mi cuerpo y mi espíritu.

Yo creía que tenía que querer a mi Dios formando más escándalo. Yo creía que la alegría era formar pelea con Santos.

Santos que ellos se decían, porque buenos eran en amistades y en trabajos. Yo a estos no pedía que Dios en su cárcel los metiera.

El Amor a Dios, si tu lo sientes, lo llevas. Y ya tu Dios te dice como a mí en Éxtasis me decía: “Teresa, el Amor que tu espíritu siente tiene que salir fuera, y que de mi Gloria hablen”.

Ya da silencio mi espíritu y en la cárcel de mi Dios sigo.

TERESA DE ÁVILA


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