lunes, 26 de julio de 2010

Tristeza, avaricia y soberbia - Libro Recopilación - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Pag. 505-506


En Sueño Profético decían:

La tristeza, la avaricia y la soberbia son malas consejeras.

La tristeza te aparta de la Confianza en Dios.

La avaricia siempre te pondrá algo, en tu pensamiento o en tu vista, que te inquiete y te haga vivir una vida de alboroto, deseando lo que menos sirva para la Paz de tu espíritu.

Ya, la soberbia deja al descubierto a espíritus que no son de Dios, que estos mismos espíritus son los que te ponen tristeza y avaricia. Aquí en estas dos actuaciones están con el disfraz del engaño.

Dijo uno:

El hombre pone la tristeza en el sufrimiento, y ya es enfermedad, porque te aparta de la vida y te pone en contra de Dios.

La avaricia no te deja ir al Prójimo, porque siempre necesitarás lo que no te haga falta.

Desperté, oí:

Tristeza, avaricia y soberbia no te acercan a Dios.

De la tristeza pueden salir brotes peligrosos.

Jesús dijo a sus Discípulos: “Cambiad la tristeza por la Confianza y pensad que Yo Me quedo con vosotros y con todo el que quiera mi Presencia en Espíritu”.

“Entristeceos cuando mi Mando no sea cumplido”.

“Devolved el bien por el mal”.

“Y no desead lo que os pueda robar la Paz del espíritu”.

“Pedid a mi Padre lo que necesitéis cada día y buscadme a Mí en el Prójimo.”


Esto dijo Jesús a los Discípulos antes de que su Cuerpo lo clavaran los hipócritas, los incrédulos y los fariseos.


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