miércoles, 14 de julio de 2010

Cartas de Petición del Nobel de la Paz: 3ª PARTE


Excmo. Sr.:

Siendo conocedor de que se ha planteado formalmente la petición de la concesión del prestigioso PREMIO NOBEL DE LA PAZ para Doña Ana García de Cuenca, de Córdoba, España, es mi deseo ferviente y pienso que mi obligación como servidor de la justicia, expresar mi adhesión a dicha petición, consciente de que al hacerlo contribuyo a una de las más hermosas causas merecedoras del esfuerzo humano; La paz, la paz como único cauce de solución para los grandes problemas de la humanidad.

Al ofrecer mi adhesión a tan justa causa, lo hago desde mi condición de hombre de leyes y de ex-Gobernador Civil de la provincia de Córdoba, durante tres años como representante en la misma del Gobierno de la Corona de España.

En estos tres años he conocido la Obra ejemplar transida de tranquilidad y sosiego de ánimo de Doña ANA GARCÍA DE CUENCA, en su diaria dedicación a los demás, en su apoyo a las cosas justas y en su entrega permanente a la hermosa empresa de ir haciendo verdad entre sus conciudadanos con el amor, la caridad, la generosidad y la solidaridad especialmente en los más pobres. Las obras buenas que irradian de su diario Mensaje de amor, sin duda reflejo del que Ella recibe del Dios Eterno, de ese Dios que como Ella dice -si faltara no existiría el Mundo- son muchas, pero la más hermosa es la que con su apoyo espiritual y su ánimo constituye una realidad palpable y diaria en la que la paz se enseñorea entre las personas de la tercera edad, los enfermos, los minusválidos y los desheredados. Esta obra es la Residencia de Ancianos El Salvador en una de las comarcas más pobres y regresivas de la serranía de Córdoba, al norte de la región andaluza. La Residencia de los Pedroches es un oasis de paz con el que tiene mucho que ver la obra humana de Dª ANA GARCÍA DE CUENCA.

Soy testigo de excepción del calor que el pueblo le ofrece constantemente y el profundo respeto que quienes muchas veces, algunas por envidia otras por frialdad le atacan, tienen hacia su persona. Su humildad, su grandeza y la serenidad de su mensaje, han resuelto, aclarado y tranquilizado muchas mentes y han hecho superar muchas crisis en personas e instituciones que se han acercado a Ella.

Doña ANA GARCÍA DE CUENCA ha simplificado con su ejemplo muchas situaciones complicadas y ha tranquilizado muchas conciencias desordenadas.

Si la paz es posible entre los hombres y mujeres, es ciertamente por personas como ANA, y por Obras como las suyas.

Hay miles y miles de cordobeses y de españoles de buena voluntad que pueden ser testigos y notarios de la verdad de esta causa, y que apoyarían generosamente a quienes antes les ha ofrecido mucha generosidad y mucho afán de servicios. Ambas cosas quedan reflejadas en los Libros que muestran su pensamiento y que constituyen el instrumento gráfico de su mensaje y de lo mejor de su personalidad.

Por todo ello me uno a quienes serenamente apoyan ante V.E. la concesión del PREMIO NOBEL DE LA PAZ para ANA GARCÍA DE CUENCA, "Anita la de la peseta".

Muy cordialmente.

Fdo: Francisco J. Ansuátegui Gárate
Ex-Gobernador Civil de Córdoba Abogado


Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I