martes, 27 de julio de 2010

Moldear el espíritu - Libro 69 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VIII - Pag. 29-30-31


En Sueño Profético decían:

La ansiedad de querer que el hombre se acuerde de Dios es un grande sufrimiento. El querer que el hombre no ofenda a Dios es un grande sufrimiento. Enfrentarse al pecado es un grande sufrimiento. Pero si cortas pecado te olvidas del sufrimiento y del trabajo que te has dado en tus ansias de hacer buenos.

Dijo uno:

No es siempre comprendido el moldear del alfarero. Tú ves como pone y quita barro, pero el moldear es eso: ahora pongo barro, ahora liso lo dejo; ahora otra vez pongo en el sitio que está hecho, que el que mira se cree que desbarato lo hecho. Esto sí lo comprende otro que también moldee.

Pues para quitar de pecar tienes que sentir las ansias, sintiendo: “Debo de ir a buscar a los hombres que se olvidan de la Gloria Celestial. Debo de querer que quieran al que deja Libertad para que vivas la vida que persigue su mandar. Esto, si no vives ansias de querer a Dios más y más, no buscas a pecadores que se pondrían salvar.

Desperté, oí:

Son pocos los que sienten ansias de hacer a hombres buenos.

Son pocos los que quitan y ponen barro como hace el alfarero.

Son muchos los que pecan por no hacerse alfareros y moldear el espíritu los pocos que hay buenos.

Si estos pocos se juntaran, haciendo frente al pecado, no le daban crecimiento a lo que Dios no ha mandado.

El pecado es veneno que se alegra cuando mata antes al espíritu que al cuerpo.

Pues matando al espíritu luego vive en el infierno.

Procura que tu espíritu esté vivo, aunque al cuerpo den entierro.


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