lunes, 12 de julio de 2010

Si tú amas a tu hijo, a Dios tienes más que Amarle - Libro 39 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo IV - Pag. 80-81


En Sueño Profético hablaban del sufrimiento, decían:

Hay sufrimientos escondidos, pero otros no puedes esconderlos. Luego, está el que sufre y al sufrir no le guarda secreto. Este no piensa que a Dios pueden Ofenderlo, cuando vean que es persona que nada hace mal hecho, esto para el hombre, que para Dios habrá tenido momentos de pedir Perdón, por ver en sus recuerdos que alguna vez ofendió por falta de Caridad en algo que presenció.

Dijo Mónica de Agustín:

El sufrimiento de una madre no se puede comparar con otro sufrir, porque la palabra madre no puede ponerla nadie. Si tú amas a tu hijo, a Dios tienes más que Amarle. Y ya guardas tu sufrir para que a Dios no Lo culpen por Él dejar su Permitir.

Yo, cuando llegaba la noche, me venían estas palabras: “Señor, por mucho que yo sufra, que de Ti jamás me vaya, y así podré hablarle a las madres cuando les llegue sufrir y a Ti quieran Culparte. Yo, Señor, agrando el sufrir cuando pienso que no Te lo quito a Ti. Pero si Tú ya lo sabes que arrepentido vendrá, mi sufrir ya no es tan grande, porque pienso que la Gloria le darás”.

Desperté, oí:

Tuve grande sufrimiento cuando oía decir:

“Mónica sigue a Dios, y Dios no le quita el sufrir”.

Mi cuerpo abría puertas para que entrara la muerte.

Yo no quería vivir, para que mi presencia hiciera a Dios sufrir.

Cuando Dios a mi hijo me lo quitó del pecado, me buscaban muchas madres y me abrazaban llorando.

Unas para que pidiera por sus hijos; y otras porque habían llorado conmigo.

MÓNICA DE AGUSTÍN


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