lunes, 5 de julio de 2010

Una Gloria, Un solo Dios - Libro Recopilación - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Pag. 175-176


En Sueño Profético explicaban de la Gloria. Decían:

Este “sentir todo y no ver nada”, no puede el hombre saberlo siendo espíritu y carne. Ya, en espíritu Vive Aquí, pero sin poder comunicarse ahí, para explicar este Vivir.

De la Gloria, por mucho que el hombre quiera escribir y hablar de ella, no dirá verdad, como no sea dicho por el que Dios arroba. Este que Dios arroba, es para que hable de Aquí. Hay infinidad, que Dios les ha hecho sentir y ver Gloria, pero sin Mando para Enseñanza, quedando este sentir, sin fuerza para un segundo, y sin justificación para el teólogo. Esto es Dios a un hombre decirle: “Yo soy Dios y tengo Gloria.”

Pero el arrobo es Enseñanza a un espíritu, para que por este arrobo sean los demás hombres enseñados. Esto es Dios queriendo que publiquen de su Gloria. Esto es Dios explicando su Poder. Esto es Dios en Esencia, donde el hombre llegar no puede; donde el hombre anda sin suelo; donde el hombre habla sin palabras; donde nada tiene color; donde oxígeno no hace falta; donde no existe escondrijo; donde sólo de Amor hablas; donde Dios da su Mirada, y ya te da sus Palabras; donde sólo hay un Dios y una sola Palabra, que luego, este mismo Dios, se transforma en Dios Hijo y en Dios Espíritu, dando Tres Palabras y Tres Imágenes. Esto tan sólo lo sabe el que Dios arroba y es para explicarlo.

Este espíritu, cuando ya es arrobado, ve al Padre en Espíritu: esto es Extracto, Esencia Divina.

Cuando este Único Dios tiene que explicar de la materia, Él mismo se hace Hombre, y se da Visión de Carne, para enseñanza de espíritu y carne.

Desperté, oí:

¿Quién podría dar al hombre una explicación mayor?

Este arrobo ya te dice: Una Gloria, Un solo Dios.

Pero también dice Tres, dice Tres porque este Uno se deja de Tres Formas ver.

Tres sentir y un solo Gozo; Tres Enseñanzas a uno sólo a la vez.

Arrobo traído al Padre, hecho por el mismo Espíritu, y Materia que luego el Padre se hace, y tú ves Hijo.


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