sábado, 17 de julio de 2010

Para que no fueran confundidos - Libro 28 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo V - Pag. 176-177-178-179


En Sueño Profético hablaban de los Espíritus de Dios y de los malos espíritus:

Los Espíritus de Dios, nunca te quitarán del Camino de Dios, ni en consejo ni en acción. Cuando sientas mal consejo, ya no actúa Dios. El espíritu del mal se te entra, poniendo distracción, ofreciendo grandezas y poniendo pereza a la ayuda que tú puedas dar en lo que tus fuerzas puedan.

Dijo uno:

Por falta de esta Enseñanza, que Dios siempre está mandando en Elegidos que a Él buscaron, el hombre no sabe responder en contra del mal ofrecido por espíritus satánicos. Luego están los que se ofrecen a vivir la ley de Luzbel, que estos persiguen al que más cerca de Dios esté, para ensuciar la Palabra de Dios con sus actuaciones.

Jesús dijo a sus Discípulos:

No entréis en sitios que por la misma puerta sale el que a mi Padre no quiere, ni cree en Mí, porque vuestros cuerpos pueden ensuciar el Espíritu, y ya os juzgarán como a ellos. Los Espíritus son los dueños de los cuerpos. Cosa que haga el cuerpo, ya va del Espíritu.

Aprended a enseñar, que mi Enseñanza no es para vosotros, porque vuestro Espíritu ha buscado el Reino de mi Padre en Mí, y ya siempre juntos estaremos. Haced que vea al que quiere vivir vuestra vida, que no confunda que no sois mis Discípulos, por actuar como actúa el que no Me quiere.


Desperté, oí:

Era este Arrobo de grande Enseñanza, diciendo Palabras que el Maestro dijo a sus Discípulos.

Para que no fueran confundidos con los que vivían en su contra.

Decían, que había tentaciones y perseguidores de Espíritus, para retirar del Camino de la Verdad de esta Vida.

Y que luego estaban los ofrecidos a Satanás, para retirar espíritus, con el engaño, del Camino de la Salvación.

La palabra "no es malo" te hacía ver paisajes que tú también los aceptabas, si tú no rechazabas lo que Dios no admite en sus Mandamientos.

Aprende de sus Discípulos y di lo que ellos oyeron de su Maestro.

No entréis en sitios que por la misma puerta sale el que a mi Padre no quiere ni cree en Mí.

Porque vuestro cuerpo puede ensuciar al Espíritu, y ya os juzgarán como a ellos.



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