miércoles, 19 de enero de 2011

Ama a Dios, y no digas que es bueno - Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 62-63


En Sueño Profético hablaban del Elegido por Dios y ofrecido antes por él. Decían:

El Elegido no hace mal al que no lo cree. El que no lo cree, sí hace mal al Elegido. El Elegido no dice mentira, porque él no dice nada suyo, él repite lo que Dios quiere que repita. En la mayoría de las Comunicaciones, Dios no vuelve a actuar, y ya no hay repetición.

El que no cree, no puede hablar nada que sea favorable para este Lugar, en el que el Espíritu de Dios habita en el momento de la Comunicación de esta Gloria.

Dijo un Discípulo de Dios Hijo:

Estas Palabras fueron dichas varias veces por el Maestro:

“El que no cree que soy el Hijo de Dios Padre, no puede honrar mi Nombre, ya que me tratará de falsificador y embustero. Ya, todo lo que quieran halagarme, es ofenderme. Yo hago lo que mi Padre hace en Mí”.

Estas Palabras tuvo el Maestro que decirlas cuando le decían que era un hombre bueno, pero no Dios.

Desperté, oí:

Dios no quería oír que era bueno. Dios quería oír que era Dios.

Si creían que era Dios, se quitarían del pecado, Lo buscarían y aprenderían a amar.

Si creían que el Padre Lo había mandado, habían creído antes en el Padre.

Si creían en el Padre, creyeron y oyeron a los Profetas que el Padre habló en ellos antes de hablar en el Hijo.

No creer en Dios Hombre, era no haber creído en nada que hubiera ido de Dios.

Era oír y olvidar; olvidar cuando no se ama, y cuando no crees que Aquí estaría el mismo Dios que ahí no oíste.

Ama a Dios, y no digas que es bueno.


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