miércoles, 5 de enero de 2011

Todo está en Dios - Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo II - Pag. 166-167-168-169


En Sueño Profético decían:

Querer algo antes que a Dios,
es no querer nada.
Todo está en Dios,
y Dios en todo manda.
Todo se mueve por Dios,
Dios Poder y Palabras,
Dios que es día y noche,
que te manda sin Palabras.

Te manda llamada el Sol,
sin oír tú su Palabra;
te manda guardes silencio
porque la noche es callada;
te manda el aire frío,
o aire como las llamas
de la lumbre que atizonas
y tú retiras la cara.

Todo esto está en Dios,
y más cosas que al citarlas
acabarías papel
y la mano se cansaba.

Por eso, al empezar,
yo digo en dos palabras:
“Todo está en Dios”.

Amando a Dios primero que a nada,
ya quieres mucho al Amor que tú señalas,
porque este Amor, Dios te lo guarda.

¿Ves por qué es primero Dios?
No hay duda si esto repasas.
Leyendo letra por letra
verás que a Dios tienes que amarlo,
porque en Dios luego todo queda,
todo menos el pecado;
que de aquí viene la guerra:
el querer Dios que conozcan la Gloria
estando en Tierra.

Desperté, oí:

Querer algo antes que a Dios,
piensa que no quieres nada.

En Dios está todo,
Vivienda que al hombre aguarda.

Amor, que Él le pone Amor
a lo que sabe que tú amas.

Y la Vivienda la deja
esperando que tú vayas.
Que te dejó ahí un vivir,
una noche, una mañana,
un segundo, hasta que Dios
hace que hagas llamada.

Aunque te extrañe el oír,
un segundo vida larga,
piensa que en menos aún
la vida esa se acaba.

Porque a vida de materia
no le va decir que es larga.

¿Qué son 80, 90?
Dios te dice que no es nada,
que los 90 serían
la noche o la mañana.

La noche o la mañana,
contando lo de sin Fin,
de la Vida que no acaba.

Todavía es muy largo
comparando la mañana
con vivir 90 años.

No digas que quieres nada,
antes que querer a Dios,
porque todo lo que quieras,
tiene que venir de Dios.

Menos todos los pecados,
que vienen del pecador.


***