sábado, 8 de enero de 2011

Tú no dejes de comunicar - Libro 7 - Investigaciones a La Verdad - Tomo I - Pag. 246-247


En este Sueño Profético vi mucha gente. De aquel gentío vi presentarse hasta once, y dijo uno:

Nosotros, los Once, si hubiéramos callado todos, éstos no hubieran oído, y todos éstos no hubieran hablado. Dios quiere que se hable de Él sin descanso: unas veces, nombrándolo a Él, y otras, al Prójimo. Al nombrar a Dios, ya te acuerdas del Prójimo. Y al acordarte del Prójimo, ya estás obedeciendo a Dios. La primera obediencia que Dios quiere, es que oigas sus Palabras, y sin igualarlas con las del hombre, las pongas en práctica.

Pide humildad y amarás a Dios, y cuando Lo ames, te será fácil hacer todo lo que a Dios le agrada. Por eso tiene que ser publicada la Palabra de Dios “diciendo”, para que esta Palabra quede dicha, y siempre, al leerla, veas a Dios. Siempre que leas algo que Dios mandó escribir, esto es Evangelio.

Desperté, oí:

Tú no dejes de comunicar todo lo que Dios te diga que digas.

Dios es Dios, y el hombre es el hombre.

Dios habla sin el hombre, y el hombre habla porque quiere Dios.


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