viernes, 21 de enero de 2011

Dios te da tiempo para que tú lo ames - Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - Pag. 219-220


En Sueño Profético decían:

Ama y ya el tiempo te lo dará el Amor.

Terminando un día un sermón el Maestro, se acercó uno y le dijo:

–Ya tienen los que te acompañan dicha con estar siempre oyéndote; tienen que tener quien les labre la tierra, y mujeres que les enjabonen la ropa.

Iba a seguir hablando y lo calló el Maestro con sus Palabras:

–Tú labras la tierra, la que cualquiera labraría, pero lo que hacen los que tú crees que no hacen, esto lo hacen muy pocos. Labrar la tierra, se puede labrar sin amor. Aprender de mi Enseñanza como Yo mando, no puedes si no me amas. Tú nunca aprenderías, y sí labrarías la tierra. Éstos enseñan el camino de la Salvación y reciben las injusticias del que no ama. Éstos se ciñen a la Voz de mi Padre y a mi obediencia. Éstos trabajan para que otros vivan la Gloria. Tú labras la tierra, y trabajo y jornal es para ti.

Desperté, oí:

Quería decirle al Maestro, que él amaba, y el no seguirlo, era por falta de tiempo.

Y el Maestro quiso decirle, que el trabajo que él hacía era hecho por cualquiera.

El que hacían sus Discípulos no lo hacían muchos.

Él llamó a todos, y muy pocos acudieron.

El que se acercó a ellos, trabajaba labrando y recogía sus beneficios.

El que a Dios seguía, amaba, y este era el pago material que le daban:

Maltrato, desprecio, calumnias y oír ofensas a su Maestro.

Oír lo que la lengua no podía callarse ni las manos contenerse.

Pero tenían que dejar el Sello de donde venía la Enseñanza.

Cuando amas, sobra tiempo y palabras para el ser amado.

Cuando se ama a Dios, Dios te da tiempo para que tú lo ames.

Si Dios le daba tiempo para que labrara la tierra, si a Dios amaba, Dios le daría tiempo para que a Él lo siguiera.

Y una vez que lo siguiera, ya lo amaría, y dejaría de labrar la tierra como todo el que lo seguía.


***