sábado, 15 de enero de 2011

Sabiduría de Dios - Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo I - Pag.151-152-153


En Sueño Profético hablaban de la sabiduría del hombre.

Dijo uno:

Saber mucho ahí en la Tierra es un gran peligro para el espíritu. Ese saber material idiotiza al espíritu, mayoría de veces anulando la Sabiduría que podría aprender este espíritu, que esto sí es Sabiduría.

Sabiduría es saber que tuyo no es nada, y que el Dueño de tu todo es Dios.

Sabiduría es estar siempre preparado, para cuando te llame Dios, dar la contestación sin miedo.

Sabiduría es aprender en la Tierra, lo primero, qué es lo que hay en este Mundo, y prepararte para que no seas juzgado.

Sabiduría es pensar:
¡Con todo lo que yo sé,
ante Dios yo no sé nada!,
sé un saber manejado,
hasta que me quiera dejar.

No sé sujetar la materia,
ni parar el vendaval,
y siendo un gran cirujano,
dejo a mi hijo enterrar
sin haber tenido remedio.
Yo lo quería operar,
y se fue y me dejó el cuerpo.

Esto es Sabiduría,
pensar y reconocerlo,
que si el talento lo pones
después de lo de este Reino,
tú serás un hombre Sabio
y seguirás aprendiendo
cuando te hablen de Dios,
aunque sea un pordiosero.

Porque Dios cogió a humildes,
para ver mayor talento.
También cogió a letrados
y a gente que tenían dinero,
pero el que más le servía
era el que decía: ¡Maestro!;
el que Lo tenía por Dios
en la Tierra y en el Cielo.

Desperté, oí:

Son palabras de talento,
las de este cirujano.

Así quiere Dios que hable
todo ser por Él amado.

Que el saber que ahí aprenda
no sea para retirarlo
de este Saber de Dios,
que Dios Saber va enseñando.

La sabiduría del hombre,
es después de la Divina,
porque la Divina es
la que lo deja que viva.

Es Sabiduría Grande,
la Sabiduría de Dios,
por no haber Sabiduría
que la mande otro Dios.


***