sábado, 5 de marzo de 2011

Atribular a un espíritu - Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag.108-109-110


En Sueño Profético hablaban del espíritu del mal, de las formas que tiene de atribular a un espíritu:

Éste tiene mil formas para robar un espíritu, atribularlo y, como final, meterlo en unas tinieblas sin fin.

Estos espíritus entran cuando ven la puerta abierta. Esta puerta la abre el pecado. Siempre que un espíritu enferma, ha sido a causa del pecado, bien, hecho por él mismo, o presenciado por éste, o por convivir con personas que no practican la Palabra de Dios. Esta enfermedad, muchos la tienen y pocos saben curarla; la curación se hace cogiendo el medicamento que vaya del espíritu. Si no aman, difícil es la curación; igual que la carne que es rebelde al tratamiento que el médico le ha puesto, y hace lo contrario que el médico manda cuando está fijo en el tratamiento que dio.

Hay espíritus que son menos zarandeados por los malignos que otros. Esto es difícil su explicación como no estés lleno de Dios; a esto el hombre le llama “simplada”; simplada: nota que da de su ignorancia.

La Educación y Enseñanza del espíritu, es estar en puro contacto con Dios. Las palabras y las acciones son para reverenciar a Dios. Haciendo esto, empiezas ya el tratamiento, y seguro que tendrás la curación. Hay quien abandona tanto al espíritu, que acaba perdiéndosele.

El hombre ha puesto las leyes –y severas–, para la materia, y dice con orgullo: “La cultura es imprescindible aunque bienes no haya”, y todos sus desvelos son para el progreso.

Desperté, oí:

Estas Comunicaciones harán que la Enseñanza del espíritu sea la primera.

Ya que esta Enseñanza es la que trae la Paz.

No saber del espíritu, es no saber de Dios.

Si hablas de Dios sin saber de su Mundo de espíritus, no puedes enseñar.

No puedes enseñar, porque sería querer corregir cultura material sin saber el abecedario; cátedra sin catedrático; querer encender donde no hay fuego.

Si el espíritu es de Aquí y tu carne de la Tierra, no le des tanta cultura, que cultura ahí se queda.

¡Cuánto cultos ahí vivieron y Aquí no los conocieron!


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