miércoles, 23 de marzo de 2011

"Tu espíritu" - Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag.153-154-155


En Sueño Profético decían:

El hombre es responsable de su espíritu. El hombre, a su carne, debe enseñarle una disciplina, que esta disciplina sea mandada por su espíritu. El hombre que esta disciplina no tenga, es hombre que no vive en el Camino de Dios, y su espíritu siempre tendrá grande angustia. En el espíritu que le manda a la carne, estando con Dios, ves a Dios en todos sus actos. El espíritu que es de Dios, no hace nada que no sea para alabar a Dios. La carne siempre es rebelde al Mando de Dios y obediente al mando del hombre. La libertad de la carne hace la enfermedad del espíritu.

Contaba uno en mi casa que esta enfermedad tuvo –éste era un gran amigo de mi padre–, que un buen tiempo vivió en constante angustia por ir su espíritu detrás de su carne. Una noche, cuando entraba en su casa a deshoras, dice que vio una sombra que, en forma de cortina, le detenía el paso pidiéndole su espíritu, y a cambio le ofrecía hermosas mujeres. Dijo que se vio tan cerca de la condenación, que sintió los martirios de Satanás, pero que un impulso le hizo ponerse de rodillas y pronunciar estas palabras: “Señor, ya mi carne obedecerá a mi espíritu. Retírame los demonios que con su mentira quieren arrebatarme Tu Espíritu”.

Desperté, oí:

Enfermo estaba este espíritu,
y empezó la curación
cuando dijo: “Tu Espíritu”.

Venció la visión de la carne
que el pecado le ofrecía.

Un tiempo estuvo pecando,
y el pecado ya creía
que haciendo esta visión,
pecado no soltaría.

Éste se echó al pecado
porque otros lo arrastraron,
que estos otros lo arrastraron
porque éstos nunca amaron.

Cuando dijo “Tu Espíritu”,
se entregó con carne a Dios.

Se notó arrepentimiento
al notar condenación.

Quiso taparse la cara,
y veía sin visión.

Éste tuvo enfermedad
por otros que lo contagiaron,
y al decir “Tu Espíritu”,
Dios mandó la curación.

Es mejor que sea tu espíritu
el que a la carne mandó.

Porque será horroroso
vivir el sitio sin Dios.


***