viernes, 25 de marzo de 2011

Él nos daba Poder, y nosotros le teníamos obediencia - Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - Pag.


En Sueño Profético vi mucha gente. De aquel gentío salieron tres y éstos se fueron juntos.

Dijo uno:

–Lucas, tienes que ir a visitar a aquel enfermo que fuiste aquel día con el Maestro y que su andar recobró. Hoy es la madre la que te llama –éste que le dijo esto a Lucas era pariente del enfermo que había sanado.

Se adelantó Matías y le dijo:

–Tú, antes de venir a Lucas, has debido de ir al Maestro, pues nosotros ya llevamos el cometido que Él nos ha encomendado, y mientras Él no nos cambie el trazado que nos dio, por nosotros no será cambiado.

Regresaron al lugar donde estaba el Maestro y contaron lo ocurrido, y dijo el Maestro:

–Matías, tu obediencia es ancla. A los sitios que Yo os mando, ya lleváis Poder mío. Si rompéis la obediencia, no se hará el prodigio. Lucas no hubiera sanado ninguna carne, porque le faltaba el Poder de mi Padre dado por Mí.

Quedaron un poco paradas las Palabras y siguió el Maestro:

–Siempre sea la obediencia para que el Amor crezca. Si así no fuera, sembraría el odio, y ya no estaríais conmigo ni Yo con vosotros. Esta Enseñanza vaya de unos a otros.

Desperté, oí:


Él nos daba Poder, y nosotros le teníamos obediencia.

Lucas quedó triste porque pensó ir al enfermo, sin pensar que en el “Ve”, iba el Poder.

Todo esto era Enseñanza,
Enseñanza que Él hacía,
poniéndoles los ejemplos,
de lo que después vendría.

Si tienes Amor,
te será fácil la obediencia.
Si obedeces sin Amor,
puede que te entre odio.

Ama como Dios nos ama,
y obedece como Él manda.

Que manda con tanto Amor,
que lloras cuando te manda.


***