domingo, 20 de marzo de 2011

El trabajo del Profeta es duro - Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I - Pag.221-222


En Sueño Profético decían:

El trabajo del Profeta es duro; es duro porque vive las dos vidas. Aquí no cabe decir: “¿Y si esto no es así…? ¿Y si como Dios es tan bueno me perdona…?

El Profeta sabe lo que Dios sabe. Cuando Dios le arroba su espíritu, empapa a este espíritu de Sabiduría Divina y le da Poder como le dio al Hijo.

Aquí viene el sufrimiento: tú recibes el Mensaje y tienes que comunicarlo; al comunicarlo será comprendido según los deseos que tengan de conocer o amar a Dios. Como tú no mandas, porque esa Mercancía no es tuya, la ofreces con miedo, pero como tú quieres prestar el Servicio resplandeciente, te enfrentas con la materia y aquí empieza el calvario. Este calvario no es que quiera Dios Padre que sea repetido, pero su Actuación es de Libertad. Aquí puedes ver lo que es un Profeta.

Desperté, oí:

Hablarte de la Existencia de Dios Vivo es quitarte de tantos errores como tendrás, y enseñarte lo fácil que es tener a Dios contento, y tener la seguridad de que al soltar la materia va sin detención a su Gloria.

A quien Dios-Profeta le dijera: “Tú estarás conmigo en presencia de mi Padre”, éste estaba ya en la Gloria.

Querer ocultar esto y no publicarlo, es querer cerrar la Gloria y abrir la grandes puertas del Infierno.

¿Qué ventajas tiene para Dios el callarlo? Para el hombre las tiene, para Dios, no.


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